sábado, 21 de septiembre de 2013

ESTAD QUIETOS

¡RELÁJATE!
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
ESTAD QUIETOS
Nuestro Pan Diario
SALMOS 46:10: «Estad quietos, y conoced que yo soy DIOS; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra»
Mientras estaba sentado en la silla del dentista, me preparé para el taladro que se abriría camino hacia la raíz de una de mis muelas. Estaba listo para lo peor, y mi lenguaje corporal y expresión facial pusieron al descubierto lo aterrado que estaba. El dentista me miró y sonrió, diciendo: «Está bien, Bill. Intenta relajarte»
No es fácil hacer éso. De hecho es muy difícil intentar (lo cual requiere esfuerzo y ejercicio) relajarse (que es este caso requiere una ausencia de esfuerzo y ejercicio). Intentar y relajarse simplemente parecen no encajar; no sólo en la silla del dentista, sino también en la esfera espiritual.
Con demasiada frecuencia me resisto con todas mis fuerzas a ir al consultorio del dentista. Y, en mi relación con Cristo, me doy cuenta de que no presiono para que se cumplan los propósitos de DIOS, sino mis propios intereses.
En esos momentos, lo más difícil para mí es «intentar relajarme» y tener una auténtica confianza en DIOS en cuanto a los resultados de las pruebas de la vida.
En Salmo 46:10 leemos: «Estad quietos, y conoced que yo soy DIOS; seré exaltado entre las naciones; enaltecido seré en la tierra». En esos momentos en los que mi corazón está angustiado, este versículo me recuerda que «esté quieto y conozca».
Ahora bien, si puedo poner sólo éso en práctica y descansar confiadamente bajo Su cuidado, el resultado será que estaré en paz. (WEC)
Recuerda que si tu puedes resolver tu problema, no es problema. No trates de buscar, por tus propios medios, la solución a tus graves problemas. Entrégaselos, en oración, al Señor y deja que Él los resuelva.

ORACIÓN: Gracias Padre Celestial por las muestras de Tu amor. Gracias porque en Tí puedo encontrar esa paz que sólo Tú puedes dar. Ayúdame a confiar en Ti. Te lo pido en nombre de Cristo, amén.

viernes, 20 de septiembre de 2013

ESTRICTAMENTE CONFIDENCIAL...

Un buen administrador…
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
ESTRICTAMENTE CONFIDENCIAL
PROVERBIOS 28:22 “El tacaño ansía enriquecerse, sin saber que la pobreza lo aguarda.”
Para el ser humano hay ciertas cosas que preferiblemente deben mantenerse en el más absoluto secreto. Una de éllas es el estado de las finanzas personales. Pregúntale a quien quieras y te darás cuenta de que a nadie le gusta compartir con otros la información relacionada con sus ingresos o cuánto tiene acumulado o cómo gasta su dinero.
El dinero es una de esas cosas sobre las cuales tenemos cierta amplitud de control que nos hace sentir más seguros de nosotros mismos o más dueños de nuestro destino. Evidentemente ésto es una falacia pues no somos dueños, ni podemos tener el total control, de las circunstancias que nos rodean.
Aún así, gran parte de nuestra vida, de nuestro esfuerzo y de nuestros pensamientos están dedicadas al asunto monetario. No en vano la palabra de DIOS toca el tema numerosas veces y es rica en ilustraciones relacionadas con el correcto o incorrecto uso del dinero.
Aquellos que pasan toda la vida acumulando riquezas pensando que éstas podrán sacarlo de algún apuro en el futuro terminan convirtiéndose en personas obsesionadas con el tema; y el amor al dinero, que es la raíz de todos los males según nuestro apreciado apóstol Pablo, los hace caer en toda clase de tentaciones arruinando su vida.
Al final, las riquezas, que son poco confiables porque un día están allí y el próximo día desaparecen, terminan abandonándolos y dejándolos en la más vil ruina.
Confiemos sólo en la providencia de nuestro Padre Celestial quien nos da diaria y abundantemente todo lo que necesitemos. Que las finanzas personales no se conviertan en motivo de angustia o pesar en nuestras vidas; mas bien sea nuestra fe centrada sólo en nuestro Señor, quien es nuestro Proveedor por excelencia. ¡Sólo a DIOS sea la gloria!

ORACIÓN: Gracias Señor por las muestras de Tu amor. Gracias por el descanso de la noche, por la salud que me prestas, por el amor de mi familia, por el trabajo que me das, por los estudios que me ayudan a progresar, gracias por todo esto y por mucho más. Ayúdame Señor a ser un ben administrar de los bienes que me das, que pueda compartir estos bienes y que todo lo que haga sea de Tu agrado. Por Cristo Jesús, amén.

jueves, 19 de septiembre de 2013

CONFÍA EN DIOS, QUE ÉL ACTUARÁ

Confía en Él
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
CONFÍA EN DIOS, QUE ÉL HARA
SALMO 37:5 “Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará”.
Nuestra confianza en DIOS no puede estar basada en la conveniencia para nosotros de que Él nos va a solucionar el problema por el que estamos pasando.
Es cierto que acudimos a DIOS porque nadie más nos puede resolver nuestros asuntos. Pero, si lo hacemos como último recurso, es como decirle a DIOS “Hasta ahora no he creído en Ti pero voy a darte una oportunidad porque no tengo más remedio”. Ésto no es fe.
Es muy posible que aún así DIOS te responda y te dé una solución aunque es probable que muy pronto te verás en una situación muy parecida porque tu fe aún no ha sido desarrollada.
Quizás por esto es que nos pasan las cosas que nos pasan y con tanta frecuencia.
Por el contrario, cuando acudimos a DIOS con la plena confianza de que la vida que estamos viviendo es lo que DIOS espera de nosotros y que nuestra conducta es la que a Él le agrada, entonces nuestra fe estará mejor cimentada y nos sentiremos más cercanos a DIOS y más seguros de que Él nos va a responder de acuerdo a Su perfecto plan para con nosotros.
En pocas palabras, no se puede estar sembrando cizaña y esperar que se va a cosechar trigo.  Tal como nos dice el texto, luego de encomendar a DIOS tu camino, te pide que confíes y esperes en Él, no en nadie más.
Una vez que has confiado en DIOS, Él comenzará a trabajar en tu caso inmediatamente, un plan maravilloso comenzará a ejecutarse a tu favor, DIOS hará grandes movimientos para corregir tu falla, restaurará lo dañado y comenzarás a ver los frutos de tu fe.
Vivamos, pues, de acuerdo a los mandatos de DIOS y no nos desviemos del camino que Él nos ha trazado. Nuestra vida será más fácil y gozaremos de la paz y el gozo que está reservado para quienes verdaderamente confían en Él.

ORACIÓN: Padre Celestial, gracias por el nuevo día que me das, por el descanso de la noche, por las bendiciones que derramas sobre nosotros, por las muestras de Tu amor. Te pido Señor que crezca y se desarrolle mi fe, que me ayudes y orientes en mi camino para no desviarme de él y que todo lo que haga sea de Tu agrado. En el nombre de Cristo, amén.

miércoles, 18 de septiembre de 2013

DIECISIETE AÑOS DE OLVIDO

Las muestras de Su amor.
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
DIECISIETE AÑOS DE OLVIDO
LUCAS 15:17-19,22-24 "Volviendo en sí, dijo: -¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre! Me levantaré e iré a mi padre, y le diré: «Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no soy digno de ser llamado tu hijo;… Pero el padre dijo a sus siervos: "Sacad el mejor vestido y vestidle; y poned un anillo en su dedo y calzado en sus pies. Traed el becerro gordo y matadlo, y comamos y hagamos fiesta, porque este mi hijo muerto era y ha revivido; se había perdido y es hallado". Y comenzaron a regocijarse."
De un momento a otro, se dio cuenta de que era otra persona. Es decir, de repente, tras muchos años de olvido, se dio cuenta realmente de quién era él.
Rafaele Venutti se sentó asombrado en un banco de la plaza, se rascó la cabeza y se rió un poco de sí mismo. Diecisiete años atrás, Rafaele Venutti vivía en el pueblo de Erto, a orillas del lago Langarone, en Italia La noche del 9 de diciembre de 1963, debido a las grandes lluvias, una avalancha de tierra se desprendió de la montaña y cayó al lago. Las aguas se levantaron en una enorme ola, y esa ola arrastró con tres localidades de la orilla.
Rafaele quedó mudo de la impresión y perdió la memoria. Todos creyeron que había muerto, y su familia se resignó a su pérdida. Diecisiete años después, en la ciudad italiana de Udine, recuperó súbitamente la memoria y les pidió a las autoridades que lo ayudaran a reencontrarse con sus familiares. Para él fue como volver a vivir. «Volver a vivir.»
¡Qué linda frase! Rafaele vivió diecisiete años como vagabundo, sin familia, sin hogar, sin casa, sin amigos y sin parientes. En esos diecisiete años, él se creía un abandonado de todos, un verdadero paria, deambulando de aquí para allá como perro sin dueño, sin tener ni siquiera dónde caerse muerto.
Y sin embargo, sin saberlo, todo ese tiempo era dueño de una propiedad, y tenía esposa e hijos, como también muchos parientes y amigos que lo amaban y que felizmente compartirían la vida con él. Cuando recuperó la memoria, Rafaele recuperó todas sus posesiones y volvió a ser feliz.
Conocer a  Jesucristo como Señor y Salvador es algo así como recuperar la memoria de un momento a otro. Es entrar súbitamente en una nueva dimensión de vida. Es hacerse de familia, de amor, de amigos y de parientes. Es saber, de repente, que uno es alguien, que no es un simple vagabundo en este mundo, un paria desposeído de todo, sino un hijo de DIOS, con toda la herencia y toda la dignidad de los hijos de DIOS.
Podemos vivir en esta vida hasta veinte, treinta, cuarenta, o decenas más de años como si nada tuviéramos, como si fuéramos los más pobres y desamparados del mundo.
Pero cuando encontramos a Cristo, nos damos cuenta de lo ricos que somos. Y entonces exclamamos asombrados: ¡Toda esta bendición que me tenía guardada
Cristo, y yo ni me había dado cuenta!»
Si aún no has tenido esta experiencia, ya es hora de que la tengas, si no en este momento,será en el que sigue
DIOS te ama y te da esta oportunidad… y en Su Palabra dice: 16 "De tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, sino que tenga vida eterna. 17 Dios no envió a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él." (Juan 3: 16,17)

ORACIÓN: Gracias Señor por Tus bendiciones y por las muestras de Tu amor… Por Cristo Jesús, amén.