viernes, 10 de octubre de 2014

¿TE ESTÁN FALTANDO LAS FUERZAS?

Como las águilas…
Comparte esta meditación.
Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria 
¿TE ESTÁN FALTANDO LAS FUERZAS?
ISAÍAS 40:30, 31 "Los muchachos se fatigan y se cansan, los jóvenes flaquean y caen; mas los que esperan en Jehová tendrán nuevas fuerzas, levantarán alas como las águilas, correrán y no se cansarán, caminarán y no se fatigarán." 
El águila es un símbolo de los que esperan y confían en el Señor. Esta ave es interesante desde su origen. Un pollo está listo para ser vendido en el mercado en nueve semanas; un águila no. Las águilas necesitan, como en el caso del águila real, hasta un año para volar solo.
Los verdaderos cristianos son como las águilas: necesitan tiempo para madurar. Una vez que el águila madura, es capaz de elevarse hasta donde ninguna otra ave puede llegar. Allá en las alturas vuela majestuosamente, generalmente sola. El cristiano muchas veces tiene que quedar solo por causa de sus principios, pues generalmente anda en contra de las corrientes del mundo. Este mundo, con sus valores y principios, no es la residencia ideal para el pueblo de DIOS.
Realmente estamos aquí de paso. Así que no tengas miedo de quedar solo. Vuela bien alto en el mundo espiritual, lo más cerca posible de DIOS. El apóstol Pablo nos exhorta a poner siempre nuestros ojos en lo Alto. El nos dice en Colosenses 3:1, 2: "Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de DIOS. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra."
¿Has pensado alguna vez adónde van las águilas cuando llega la tormenta? ¿Dónde se esconden? Bueno, lo cierto es que no se esconden. Abren sus alas, y emprenden el vuelo a una velocidad de hasta 100 kilómetros por hora, y se enfrentan a la tormenta, volando siempre hacia lo alto. Ellas saben que las nubes oscuras, la tempestad y las descargas eléctricas pueden tener una extensión de 30 a 50 metros, pero por encima de ellas brilla el Sol. En esa lucha terrible pueden perder plumas, herirse, pero no temen y siguen adelante. Después, mientras todo el mundo queda a oscuras allá abajo, ellas vuelan victoriosas, en paz, allí arriba.
¿Estás en medio de una tormenta? ¿Sientes que te faltan las fuerzas? Como hijos de DIOS, nosotros tenemos recursos divinos para enfrentar los tiempos de prueba y salir victoriosos. El pasaje de hoy nos dice que los que esperan al Señor "tendrán nuevas fuerzas", es decir recibirán renovación interior que los capacitará para seguir hacia delante.
Busca el rostro del Señor en oración, espera confiadamente en ÉL, y sentirás como milagrosamente surgen en ti fuerzas y valor que antes no tenías. Cuando el salmista se sintió solo y desamparado en medio de una prueba, escribió en el Salmo 121: "A las montañas levanto mis ojos; ¿de dónde ha de venir mi ayuda?  Mi ayuda proviene del Señor,  creador del cielo y de la tierra."  Al igual que el salmista, mira hacia el cielo en busca de socorro, de paz y de protección. Como las águilas, concéntrate en elevarte hacia lo alto buscando el rostro del Señor.
Tal vez por todas estas cosas el profeta Isaías compara a los que confían en el Señor con las águilas. Quizás hoy tengas delante de ti un día lleno de desafíos. Algunos de ellos pueden parecer imposibles de vencer, pero recuerda: descansa en el Señor, pasa tiempo con ÉL y después enfrenta la batalla, sabiendo que más allá de la tormenta brilla el sol.  
ORACION: Amado Padre Celestial, te doy gracias porque de Ti proviene el socorro que necesito en los momentos difíciles de mi vida. Dame la fe y la paciencia para esperar en Ti, sabiendo que Tú me darás nuevas fuerzas y yo, al igual que las águilas, podré elevarme por encima de las circunstancias de esta vida. En el nombre de Jesús, amén.


jueves, 9 de octubre de 2014

SI NO QUIERES TROPEZAR...

Sabiduría para entender y comprender…
Comparte esta meditación.
Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria 
SI NO QUIERES TROPEZAR…
SALMOS 112:4 “Para los justos la luz brilla en las tinieblas. ¡DIOS es clemente, compasivo y justo!”
De vez en cuando nos toca atravesar oscuros y terroríficos valles en los que no podemos ubicar bien nuestros pasos y por lo tanto tropezamos a cada momento sin poder evitarlo. ¿A quién le gusta tropezar y caer? Es muy desagradable avanzar pensando que el camino no estará libre de obstáculos y que nos golpearnos a tal punto que perderemos el equilibrio y caeremos estrepitosa y dolorosamente.
Normalmente ésto ocurre porque estamos distraídos y hemos dejado de poner nuestra atención en el sendero que estamos transitando. También puede ocurrir que tropezamos simplemente porque andamos en la oscuridad y nuestros ojos están impedidos de ver las obstrucciones en el camino.
Es posible que tú estés en este mismo momento atravesando uno de estos oscuros pasadizos y tu alma se encuentre llena de angustia porque no puedes ver una luz que te indique que la salida ya está cercana. Es momento de detenerte y recordar este precioso pasaje del Salmo 112 que nos promete que la luz brillará en las tinieblas y éstas se alejarán para dejarte ver claramente el sendero por donde pisas.
DIOS te ama y no te dejará sólo en estas angustiosas horas de densa oscuridad. Por el contrario, ÉL enviará Su luz poderosa para despejar cualquier intento del enemigo de hacer que tus pies tropiecen. Confía en DIOS y Su luz brillará radiantemente en tu vida. Nuestro Señor Jesucristo vino al mundo “para librar del calabozo a los que habitan en tinieblas.” ÉL dijo “Yo soy la luz del mundo. El que me sigue no andará en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.”  
Nuestro Padre Celestial nos ha dado Su Palabra eterna para guiarnos por cualquier trayecto que nos toque transitar. El Salmo 119:105 nos dice que Su Palabra se constituye en una lámpara que alumbra adecuadamente cada detalle de la calzada y nos indica dónde colocar nuestros pasos para evitar los obstáculos y no tropezar.
Su Palabra fiel es como un poste que ilumina todo detalle a nuestro alrededor para que nos podamos dar cuenta de los recodos donde el enemigo acecha y las trampas que el adversario coloca para impedir nuestro avance.
Permanezcamos, pues, asidos de la mano de nuestro Señor y fundamentados en las instrucciones que DIOS nos ha dado por medio de Su Palabra. Sólo así tendremos la garantía de que vamos a hacer las cosas de acuerdo a la perfecta voluntad de DIOS.
Si no quieres tropezar, de la Palabra de DIOS te tienes que empapar

ORACIÓN: Padre Celestial dame la sabiduría para entender y comprender tu Palabra para luego ponerla en práctica. En el nombre de Cristo, amén. 

miércoles, 8 de octubre de 2014

SINCERIDAD

Íntegros…
Comparte esta meditación.
Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria 
SINCERIDAD
2a CORINTIOS 8:8 "No es que esté dándoles órdenes, sino que quiero probar la sinceridad de su amor en comparación con la dedicación de los demás."
Tal vez mucho de ustedes ya conocen de donde proviene la palabra “sinceridad”. La recordaremos hoy. Ésta proviene de dos palabras del latín: sin cerus, que significan: “sin cera”. La pregunta, entonces, es: ¿cómo llegó “sin cera” a significar “fiel”?  Una teoría lo explica de la siguiente forma: cuando a un alfarero se le rajaba la vasija que estaba haciendo, la reparaba cubriendo la rajadura con cera. Obviamente, esto se consideraba una falta de talento del alfarero y la pieza perdía pureza. Por tanto, aquella vasija que no tuviera remiendos, es decir, “sin cera”, sería una pieza pura y fidedigna. Estas vasijas que eran perfectas, sin rajaduras emparchadas con cera, llevaban un sello que decía: “sin cera”. Ese sello significaba que el alfarero garantizaba que en esa vasija no había ninguna falla.
Es un gran ejemplo. Lástima que no pueda hacerse realidad en nosotros. Pero, aún así, y a pesar de ser haber sido justificados por la sangre de nuestros Señor Jesucristo que nos ha dado el acceso para presentarnos delante de un DIOS Santo y Puro, debemos esforzarnos por ser sinceros y no personas cuyas personalidades están tan rajadas que ya ni se pueden emparchar. Después de todo, nadie quiere ser amigo de alguien que traicione o que no sea sincero.
Todos buscamos que las personas que nos rodean sean sinceras con nosotros; aunque la sinceridad muchas veces puede ser un poco dura, debemos valorizarla y aprender a que por medio de élla llegaremos a ser mejores personas. La verdad es que en una relación donde no hay sinceridad, es una relación que poco a poco se irá desgastando, y lejos de fortalecerse se puede echar a perder. Al ser sinceros, somos honestos con los demás y con nosotros mismos, convirtiéndonos en personas dignas de confianza, por causa de nuestra au­tenticidad.
No tenemos duda alguna de que Jesús fue sincero en todo momento. ÉL fue sincero incluso cuando las personas lo rechazaron e insultaron. Fue sincero cada momento de cada día de su vida, cumpliendo con todo lo que era necesario para obtener nuestro perdón y salvación. Para ello, Jesús, el Hijo sin pecado de DIOS, soportó el castigo y la muerte que nosotros merecíamos.
Cuando miramos a la cruz del Calvario, ¿cómo podemos dudar de Su sinceridad, o de la sinceridad de Sus palabras cuando dijo: "Pero el que quiera hacerse grande entre ustedes deberá ser su servidor, y el que quiera ser el primero deberá ser esclavo de todos. Porque ni aun el Hijo del hombre vino para que le sirvan, sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos" (Marcos 10:43b-45). Por ello, cuando veas personas que no han sido o no son sinceras, recuerda a Aquél que sí lo es, y quien espera que tú lo seas también.Haz de cada día, uno de sinceridad.
ORACIÓN: Padre Celestial, ayúdanos a que nuestras palabras y acciones sean sinceras, y que en todo lo que digamos y hagamos los demás puedan ver a nuestro Salvador. En Su nombre bendito te lo pedimos. Amén.


martes, 7 de octubre de 2014

EL PODER DE LA LENGUA

¡CUIDADO   !
Comparte esta meditación.
Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria 
EL PODER DE LA LENGUA
PROVERBIOS 25:23 “Con el viento del norte vienen las lluvias; con la lengua viperina, las malas caras.”
Este es un tema sobre el cual no puede dejar de escribirse, aplica a muchos, si no a todos, puesto que nuestra naturaleza pecaminosa es indomable.  Si la gente supiera el peso que tienen las palabras se abstendría de hablar tanto. Nadie en su sano juicio se pone a jugar con una espada afilada, con una serpiente venenosa, con una granada explosiva, con una ametralladora cargada, con un frasco lleno de nitroglicerina, con una barra de uranio o con un taco de dinamita cuya mecha esté encendida. No obstante a la hora de utilizar la boca para expresarse lo hacen con el mayor descuido posible lanzando al aire toda clase de maldiciones y malos deseos.
Así como en la gran mayoría de las sociedades modernas se exige un permiso para poder portar un arma debería exigirse un permiso para hablar. Dice también la palabra de DIOS que los chismes son como dulces bocados que se deslizan hasta las entrañas. las palabras al principio lucen como inofensivas pero luego de que son esparcidas son potentes cuchillas que cortan todo tipo de tejido y causan muchas heridas.
¿Cómo estamos usando el poder de la lengua? ¿Hablamos más bendiciones o nos limitamos a la maldiciones? ¿Nos cuidamos de hablar mal de nuestro prójimo independientemente del daño que éste nos pueda haber hecho? ¿Seguimos utilizando nuestra lengua para hacer daño a pesar de que sabemos cuánto mal es capaz de hacer? 
En la epístola de Santiago encontramos que: “También la lengua es un fuego, un mundo de maldad. Siendo uno de nuestros órganos, contamina todo el cuerpo y, encendida por el infierno, prende a su vez fuego a todo el curso de la vida. El ser humano sabe domar y, en efecto, ha domado toda clase de fieras, de aves, de reptiles y de bestias marinas; pero nadie puede domar la lengua. Es un mal irrefrenable, lleno de veneno mortal.”
Cuidémonos, pues, de utilizar nuestra lengua para ninguna cosa que no sea el bien. Pensemos bien lo que hemos de decir antes de dejar que las palabras salgan de nuestra boca. Una vez que éllas salen ya no hay manera de recogerlas. Busquemos pues dominar nuestra lengua con la ayuda de DIOS y utilicemos siempre nuestra palabras para bendecir.
Te invito a que cada día luchemos por crear el hábito de quedarnos callados y refrenar nuestra lengua cuando no hay nada positivo e inteligente que decir. Sabemos que en muchas ocasiones nos será muy difícil, pero de eso trata la vida cristiana, de negarnos a nosotros mismos y comenzar a hacer la voluntad de nuestro Padre Celestial.  Dejémonos guiar por DIOS en éste y otros aspectos de nuestra vida, y… ¡Sólo a ÉL sea la Gloria!.
ORACIÓN: DIOS mío, anhelo cada día hacer Tu voluntad y ser agradable a Ti. Reconozco que solo Tu tienes el poder sobrenatural de transformar mi vida, Tú mejor que nadie conoces mi corazón y las intenciones que hay en él. En este día en especial quiero pedirte que me ayudes a refrenar mi lengua, que traigas a mi mente y mi corazón el sentir y pensamiento de quedarme callad@ en las ocasiones en donde mis palabras puedan dañar o en donde mis palabras puedan provocar a una mala reacción. En este día me propongo a crear el habito de refrenar mi lengua de decir mal, que Tú seas la fuente que me impulse a crear dicho habito, sin Ti no puedo, pero Contigo se que soy más que vencedor@. Gracias Señor, porque se que me ayudarás. En el Nombre de Jesús, amen.


lunes, 6 de octubre de 2014

¿POR QUÉ NO SUELTAS TUS CARGAS?

La solución…
Comparte esta meditación.
Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria   
¿POR QUÉ NO SUELTAS TUS CARGAS? 
MATEO 11:28-30 "Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es fácil, y ligera mi carga."
A medida que vamos caminando por este mundo vamos adquiriendo “cargas” que, si no las descargamos en algún lugar, con el tiempo se van haciendo cada vez más pesadas. Estas “cargas” son, generalmente, el resultado emocional de situaciones que nos han causado algún pesar; alguna herida en el corazón que no ha sanado del todo; resentimientos contra personas que nos han ofendido; el dolor de haber perdido un ser querido o una relación que se rompió, en fin una enorme variedad de situaciones pueden dar como resultado esas “cargas” emocionales que tanto daño hacen.
En el pasaje de hoy, Jesús nos invita a venir a ÉL con nuestras cargas, y ÉL nos dará descanso; el Salmo 55:22 también dice: "Echa sobre el Señor tus cargas, y El te sustentará." Lamentablemente hay ocasiones en las que venimos al Señor con nuestras cargas, pero no recibimos ese descanso que ÉL nos promete. ¿Por qué? Simplemente porque no "echamos las cargas sobre ÉL", o sea no las "soltamos". Nos pasa como al señor que estaba en la carretera pidiendo transportación con un bulto en la cabeza, y un hombre en un camión se detuvo. El señor se montó en la parte de atrás del camión, pero cuando el chofer miró por el espejo retrovisor, vio que el hombre continuaba llevando la carga sobre su cabeza en vez de echarla en el piso del camión. ¡Pobre hombre! 
La razón por la que no “soltamos” las cargas en los brazos del Señor es simplemente porque no tenemos fe. Nos aferramos a lo que nosotros consideramos es la manera de resolver el problema y queremos continuar en control. No estamos dando el control al Señor. Le estamos pidiendo que nos dé "una manito", pero nosotros seguimos dirigiendo. Cuando llevamos el yugo de Jesús, es decir cuando nos unimos a ÉL de la manera en que el yugo une a dos bueyes que trabajan juntos, y nos dejamos dirigir por ÉL, el Señor nos da el descanso que promete, el cual es más que un descanso puramente emocional, superficial y temporero; es un descanso profundo y eterno, un descanso espiritual.
El apóstol Pablo escribió en Filipenses 4:6-7: "Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones, en toda oración y ruego con acción de gracias. Y la paz de DIOS, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús." 
Es decir, cuando por medio de la oración venimos al Señor, ÉL toma nuestras cargas, nuestras preocupaciones, nuestros afanes, nuestras ansiedades y las convierte en paz y tranquilidad. Si sientes que las cargas te abruman, acércate al Señor en oración y échalas en sus brazos.
ORACIÓN: Bendito DIOS, gracias por Tu promesa de ayudarme con mis cargas. Por favor aumenta mi fe y enséñame a soltarlas sobre Ti y olvidarme de éllas, con la confianza de que darás descanso a mi alma y me llenarás de Tu paz. En el nombre de Jesús. Amén.