domingo, 11 de noviembre de 2018

DEDICADOS A LA ORACIÓN

Recomendaciones para nuestro encuentro diario con DIOS.
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
DEDICADOS A LA ORACIÓN
Ministerios En Contacto
COLOSENSES 4:2-4 El Apóstol Pablo se dirige a los miembros de la iglesia de Colosas:
Dediquen siempre tiempo a la oración, y den gracias a Dios. Oren también por nosotros, y pídanle a Dios que podamos anunciar libremente el mensaje y explicar el plan secreto de Cristo. Precisamente por anunciarlo estoy ahora preso. Pídanle a Dios que yo pueda explicar ese mensaje con toda claridad.” (TLA)
No importa dónde estemos en nuestro andar de fe, la mayoría de nosotros podríamos decir que nuestra vida de oración no es lo que nos gustaría que fuera. Nuestros intentos de apartar tiempo para orar suelen ser de corta duración. Y cuando logramos pasar tiempo con el SEÑOR, nos encontramos con facilidad distraídos por pensamientos fortuitos, deseos y exigencias del día.
En vez de sentirnos frustrados, y conformarnos con una experiencia devocional esporádica, necesitamos darnos cuenta de que la oración era esencial para Cristo, y debería serlo también para nosotros. El camino hacia una vida de oración más plena comienza con el compromiso de hacer de élla una prioridad.
Cumplimos con ésto, reservando tiempo a diario para orar y leer la Palabra de DIOS. Por tanto, necesitamos encontrar un sitio que minimice las interrupciones. Como ya estamos ocupados, puede ser necesario cierto sacrificio para que esto suceda. Es posible que tengamos que levantarnos más temprano, renunciar a una actividad o utilizar nuestra hora del almuerzo.
La Biblia es un factor clave porque nos enseña acerca del carácter, las promesas y las prioridades de nuestro PADRE Celestial. La Palabra de DIOS cambia nuestros pensamientos, de las preocupaciones y los placeres mundanos, a un enfoque en ÉL. A través de élla, se nos recuerda su importancia para nosotros y nuestro deseo de agradar al SEÑOR. Entonces estamos listos para pedir de acuerdo con Su voluntad y escuchar lo que ÉL tenga que decirnos.
Cultivar un hábito de oración puede requerir sacrificio,
pero el costo y el esfuerzo valen la pena.
Pasar tiempo en la presencia del SEÑOR es la mejor manera para conocerle mejor y amarle más.
OREMOS: PADRE CELESTIAL, gracias porque me hablas a través de Tu Palabra. Quisiera conocerte, comprenderte y amarte cada vez más. Pido Tu ayuda para encontrar la hora apropiada y permanente para mi encuentro diario Contigo. Ayúdame a mejorar mi manera de vivir y a caminar bajo Tu protección y dirección.
En el nombre de Jesucristo, amén.
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sábado, 10 de noviembre de 2018

EL QUE CUIDA AL QUE CUIDA

Dios me dará la fuerza para amar y cuidar a quienes me rodean.
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
EL QUE CUIDA AL QUE CUIDA
El Aposento Alto
ISAÍAS 40:27-31 ” ¿Acaso no lo sabes? ¿No lo has oído?
El Señor, el Dios eterno, el creador del mundo entero, no se fatiga ni se cansa; su inteligencia es infinita. Él da fuerzas al cansado, y al débil le aumenta su vigor. Hasta los jóvenes pueden cansarse y fatigarse, hasta los más fuertes llegan a caer, pero los que confían en el Señor tendrán siempre nuevas fuerzas y podrán volar como las águilas; podrán correr sin cansarse y caminar sin fatigarse.” (DHH)
Durante seis años cuidé de mi esposo, quien sufría de un inicio temprano de la enfermedad de Alzheimer. Durante este tiempo, me enfrenté a varias dificultades.
Hoy está internado en un lugar adecuado, pero por años me sentí como prisionera en mi propia casa y quería rendirme. Totalmente frustrada, me preguntaba: ¿Por qué no puede llevar a cabo tareas tan sencillas? O, ¿Por qué se molesta tanto por un programa de televisión? Yo tenía que recordar ésto: no puede evitarlo, es la enfermedad.
Todo estaba cambiando; su mundo estaba al revés. Debe haber sentido miedo. Dado que mi esposo se deterioraba día a día, le pedí a DIOS que me diese la paciencia y la fortaleza para cuidarlo con amor y dignidad. Por momentos no sabía cómo haría para cumplirlo, pero DIOS intervino y me brindó la fuerza, paciencia y comprensión necesarias para ver a mi esposo y a la enfermedad como cosas separadas.
Cada vez que pensamos que no podemos dar un paso más allá o que no sabemos cómo saldremos de una situación complicada, podemos recordar que DIOS siempre está presente, cuidándonos.
Al orar y meditar en la Palabra de DIOS, sentimos cada vez más Su presencia. Quizás el problema no se va,
pero DIOS nos ayudará a enfrentarlo.
OREMOS: Amado SEÑOR, danos la fuerza y la paciencia para descansar en TÍ en medio de nuestros problemas.
Por TU santo amor, amén.
Sra. Joyce Irvin (Nueva York, EE.UU.)
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viernes, 9 de noviembre de 2018

ESCUCHAR A DIOS

No nos ocultemos de DIOS.
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
ESCUCHAR A DIOS
Ministerios En Contacto
**Leer Proverbios 2:1-7
PROVERVIOS 2:1 “Haz tuyas mis palabras, hijo mío;
guarda en tu mente mis mandamientos.”
Los psicólogos se refieren a un fenómeno conocido como disociación para describir un estado mental en el que alguien vive en dos mundos al mismo tiempo. Es posible que algunos lo hayamos experimentado en su forma más leve al conducir. Mientras nuestros pensamientos divagan, pasamos de largo nuestra parada sin notarlo, y viajamos varios kilómetros antes de reconocer nuestro error.
Como cristianos, a veces sufrimos de disociación espiritual. Con buenas intenciones, abrimos nuestras Biblias y empezamos a leer solo para darnos cuenta, después de haber leído varios versículos, de que no tenemos idea de lo que acabamos de leer. Aunque DIOS estaba hablando, no escuchábamos Su voz. Por lo general, esta situación puede remediarse al volver a leer con concentración, pero hay veces cuando no escuchamos a DIOS por razones más serias.
A veces, la incapacidad de escuchar al Señor es resultado de inmadurez espiritual, pero también podría indicar un peligroso estado de indiferencia espiritual o, peor aún, de rebeldía. En ese estado, corremos el riesgo de llegar a ser como el hombre que endurece su cerviz después de mucha reprensión, y de repente es destruido y sin remedio: El que se pone terco cuando lo reprenden, pronto será destruido sin remedio.” (Proverbios 29:1).
No nos ocultemos de DIOS. El SEÑOR es un Padre amoroso que nos habla para apartarnos del mal y traernos de regreso a ÉL. Su propósito es transformarnos de niños obstinados que necesitan control, a seguidores maduros que puedan ser aconsejados con una simple palabra o con un poco de presión.
Cuanto más receptivos nos volvamos a las instrucciones de DIOS,
más experimentaremos Su misericordia
y el gozo de la obediencia y la santidad.
OREMOS: Gracias Padre Celestial porque Tú eres un Padre Amoroso que a través de Tu Palabra nos hablas para que nos apartemos del mal y volver a Tu redil. Gracias Señor. En el nombre de Cristo, amén.
**Leer Proverbios 2:1-7
Haz tuyas mis palabras, hijo mío; guarda en tu mente mis mandamientos. Presta oído a la sabiduría; entrega tu mente a la inteligencia. Pide con todas tus fuerzas inteligencia y buen juicio; entrégate por completo a buscarlos, cual si buscaras plata o un tesoro escondido. Entonces sabrás lo que es honrar al Señor; ¡descubrirás lo que es conocer a Dios! Pues el Señor es quien da la sabiduría; la ciencia y el conocimiento brotan de sus labios. El Señor da su ayuda y protección a los que viven rectamente y sin tacha;
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jueves, 8 de noviembre de 2018

LLAMADOS POR NUESTRO NOMBRE

Hoy oraré por una persona, diciendo su nombre.
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
LLAMADOS POR NUESTRO NOMBRE
El Aposento Alto
**Leer Juan 10:1-5
ISAÍAS 43:1 “… yo te llamé por tu nombre, tú eres mío.”
Las noticias del día trajeron nuevas imágenes de refugiados. Había visto muchas escenas de personas desoladas, apiñadas en una travesía peligrosa por el mar o en su larga marcha hacia la seguridad de una vida nueva. Esta vez se trataba de la imagen de una multitud que hacía presión contra un alambrado de púas, imposible de atravesar.
Entonces fue que por sobre la voz del comentarista escuché a alguien llamando; «¡Zaria!». De pronto ya no vi una multitud sino individuos. Al igual que Zaria, cada uno tiene su propia historia, sus propias experiencias del horror, miedo, pérdidas, dolor y sacrificios vividos, sus propias esperanzas, fe y amores.
JESÚS nos enseñó que si bien el amor de DIOS es para todo el mundo, también es a nivel muy personal. En la lectura de hoy (**Juan 10:1-5), JESÚS compara a DIOS con el pastor perfecto que conoce cada una de sus ovejas por su nombre. El SEÑOR sufrirá por cada uno y con cada uno para asegurarse que nadie se pierda.
Desde aquel día, mis oraciones cambiaron. Mi oración ya no es: «Señor, ayuda a los refugiados» sino «Señor toma en Tus brazos amorosos a Zaria y a cada refugiado e inmigrante como élla»
Mis oraciones ya no surgen de preocupaciones impersonales, sino de la compasión máíntima, más cercana a la forma en que DIOS
nos ama a cada uno de nosotros.
OREMOS: JESUCRISTO, quien nos llamas por nombre, danos Tu compasión para compartir el dolor y la alegría de cada persona que habita en un mundo plagado de injusticia y enfermedades hasta que todas nuestras oraciones se vuelvan actos de amor. En el nombre de CRISTO, amén.
Sr, Colin Harbach (Cumbria, Inglaterra)
**Leer Juan 10:1-5 (DHH)
El pastor y sus ovejas
Entonces JESÚS dijo: «Les aseguro que el que no entra en el redil de las ovejas por la puerta es un ladrón y un bandido. Pero el que entra por la puerta es el pastor que cuida las ovejas. El portero le abre la puerta, y el pastor llama a cada oveja por su nombre, y las ovejas reconocen su voz; las saca del redil, y cuando ya han salido todas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz. En cambio, a un desconocido no lo siguen, sino que huyen de él, porque desconocen su voz.»
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miércoles, 7 de noviembre de 2018

PAPÁ EN EL DENTISTA

Nuestro Padre Celestial promete estar siempre con nosotros; aún en los momentos más oscuros.
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
PAPÁ EN EL DENTISTA
Nuestro Pan Diario

MATEO 26:36-39 “Entonces llegó Jesús con ellos a un lugar que se llama Getsemaní, y dijo a sus discípulos:
—Sentaos aquí, entre tanto que voy allí y oro.
Y tomando a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse en gran manera. Entonces Jesús les dijo: —Mi alma está muy triste, hasta la muerte; 
quedaos aquí y velad conmigo.
Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: «Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú.» (RV95)

No esperaba recibir en el consultorio del dentista una lección profunda sobre el corazón del PADRE Celestial, pero así fue. Había llevado a mi hijo de siete años, ya que un diente definitivo estaba saliendo debajo de uno de leche que todavía no se había caído. Tenían que sacárselo. No había otra solución.
Llorando, mi hijo me rogaba: «Papá, ¿no hay otra manera? ¿Y si esperamos y vemos qué pasa? Por favor, papi, ¡no quiero que me saquen el diente!». Casi me rompía el corazón, pero le dije: «Hijo, hay que sacarlo. Lo siento. No hay otra manera». Y le sostuve la mano, mientras él se retorcía cuando el dentista le extraía ese diente rebelde; con lágrimas en los ojos yo también. No podía quitarle el dolor; lo único que podía ofrecerle era estar a su lado.
En ese momento, recordé a JESÚS en el huerto de Getsemaní, cuando le preguntó a su PADRE si no había otra forma de cumplir con Su plan. ¡Cuán quebrantado habrá estado el corazón del PADRE al ver a su amado HIJO en semejante agonía! Sin embargo, no había otra manera de salvar a la humanidad.
A veces, nosotros enfrentamos situaciones dolorosas, aunque inevitables, como le sucedió a mi hijo. Pero, por la obra de CRISTO por el ESPÍRITU SANTO, nuestro PADRE Celestial está siempre a nuestro lado: “Y yo estoy con vosotros todos los días, 
hasta el fin del mundo. Amén.“ (Mateo 28:20).
OREMOS: PADRE, gracias por acompañarme y sostenerme siempre. En el nombre de CRISTO, amén.
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