lunes, 20 de julio de 2020

UNA PUERTA ABIERTA A TU META


Hacer el bien a todos.
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
UNA PUERTA ABIERTA A TU META
Renuevo de Plenitud

GÁLATAS 6:10 "Por lo tanto, siempre que tengamos la oportunidad, hagamos bien a todos".

Edwin C. Barnes tenía un deseo ardiente de convertirse en un asociado de negocios con el gran inventor Thomas A. Edison. No quería trabajar para Edison, quería trabajar con él.
Como un paso hacia convertir su sueño en realidad, Barnes solicitó trabajo en el laboratorio de Edison en Nueva Jersey. Lo contrataron como empleado de oficina y le pagaban el sueldo mínimo, lo que era algo muy lejos de una sociedad.
Los meses pasaron sin ningún cambio en su condición ni en su relación con Edison. La mayoría de la gente se habría rendido, sintiendo que su trabajo no lo llevaba a ningún lado. Barnes, sin embargo, permaneció firme. Llegó a darse cuenta por completo del ambiente en la oficina y del trabajo de cada persona, y buscó maneras de lograr que el trabajo de cada uno fuera más placentero y eficiente. Sobre todo, permaneció dispuesto y optimista. Vio todo lo que hacía como preparación para el día cuando llegara a ser socio de Edison en una nueva empresa.
Llegó el día en que Edison le presentó a su personal de ventas, su invención del dictáfono Edison. No creían que se vendería. Sin embargo, ¡Barnes vio esta máquina de apariencia extraña como su oportunidad! Se dirigió a Edison, anunciándole que le gustaría vender el dictáfono. Puesto que nadie más demostró entusiasmo alguno por él, Edison le dio la oportunidad al joven.
Le concedió un contrato exclusivo para distribuir y promover la máquina de oficina por los Estados Unidos. Edwin Barnes tuvo éxito en alcanzar su meta de trabajar con el gran inventor, y al mismo tiempo lograr su meta de tener éxito en los negocios.
¿Tienes una meta en mente o en tu corazón hoy?
Puedes estar seguro de que la alcanzarás mientras sirves a otros y los ayudas a alcanzar sus propias metas. La ayuda que le ofreces a un miembro de la familia, a un vecino, a un compañero de trabajo o a tu jefe, hoy regresará a ti, en éxitos mañana.
Tal vez la oportunidad te llegue hoy disfrazada de mala suerte, derrota, rechazo o fracaso. Mira más allá de los problemas para considerar las posibilidades.
En fe, ayuda a una persona a superar sus dificultades y te sorprenderás por las cosas buenas que DIOS envía a tu camino.
OREMOS: Gracias PADRE Celestial por el nuevo día que me das y por las bendiciones recibidas hasta el momento. Gracias por mi familia, mi trabajo, mis amistades y por todo lo que Tú me das. SEÑOR ayúdame a ser una persona que sirva y ayude a otros antes de buscar mis propios intereses y beneficios. Que en todas mis acciones te agrade, SEÑOR. Todo esto te lo pido en el nombre de nuestro Señor JESUCRISTO, amén.
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domingo, 19 de julio de 2020

LAS PERSONAS SON REGALOS

Un regalo de DIOS
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
LAS PERSONAS SON REGALOS

FILIPENSES 1:3-6 "Doy gracias a mi DIOS siempre que me acuerdo de vosotros, orando siempre con gozo en cada una de mis oraciones por todos vosotros, por vuestra participación en el evangelio desde el primer día hasta ahora, estando convencido precisamente de esto: que el que comenzó en vosotros la buena obra, la perfeccionará hasta el día de Cristo Jesús"

Las personas son regalos que la vida me ha dado. Ya vienen envueltas, algunas en forma muy bella y otras de una manera menos atractiva. Algunos han sido maltratados en el correo; otros llegan como “Entrega Especial”; algunos llegan sólo envueltos, otros cerrados con gran rigidez.
Pero la envoltura no es el regalo y es importante darse cuenta de ésto. Es muy fácil equivocarse en este sentido, juzgando el contenido por el estuche.
A veces el regalo se abre con facilidad; otras se necesita la ayuda de otras personas. Tal vez es porque tienen miedo, quizá han sido heridas antes y no quieren ser lastimadas de nuevo. Pudo ser que alguna vez se abrieron y luego se descartaron. Quizás ahora se sienten más bien como “cosas” que como seres humanos.
Yo soy una persona. Como todas las demás personas también soy un regalo. Poseo una bondad que es sólo mía. Y sin embargo, algunas veces tengo miedo de mirar dentro de mi envoltura. Tal vez temo decepcionarme, quizá no confío en el que llevo dentro. Pudiera ser que en realidad nunca he aceptado el regalo que soy.
Cada encuentro y comunicación entre personas es un intercambio de regalos. Mi regalo soy yo, tú eres tu regalo. Somos obsequios de DIOS unos para otros.
Es difícil pensar en ocasiones que aquel que me ha lastimado es también un regalo de DIOS, pero si vemos la ofensa como una envoltura maltratada y no nos quedamos con élla, seguramente encontraremos un hermoso regalo, pues de cada suceso DIOS nos tiene una enseñanza para crecer en Su amor, en nuestra fe.
Nosotros mismos podemos tener una envoltura tan maltratada por el tiempo y/o las circunstancias, pero lo que llevamos dentro siempre será hermoso, pues quien lo puso ahí es nuestro CREADOR, sólo tendríamos que ver hacia adentro y estar listos para darnos.
Descubre en tu interior todos los dones con los que el Señor te conformó y sé el digno regalo para los que te necesitamos.
Enviado por Miriam de Pérez
"Por esta razón también yo, habiendo oído de la fe en el Señor Jesús que hay entre vosotros, y de vuestro amor por todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, haciendo mención de vosotros en mis oraciones". Efesios 1:15,16.
OREMOS: Gracias SEÑOR por el nuevo día que me das y por las bendiciones recibidas hasta este momento. SEÑOR, ayúdame a ver en otros como un regalo TUYO y que pueda descubrir en éllos, que traen de TÍ. En el nombre de CRISTO, amén.
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sábado, 18 de julio de 2020

DORMIR EN PAZ


Hoy me preocuparé menos y confiaré más en Dios
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Meditación Diaria
Enio
Meditación Diaria
DORMIR EN PAZ 
El Aposento Alto


PROVERBIOS 3:5 ” Confía en el Señor de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia.” (RVC)

Una noche, cuando éramos niños, mi hermano tuvo una pesadilla. Lo abracé y le pedí que volviese a dormir. Me respondió que ese sueño volvía una y otra vez cuando cerraba los ojos. Entonces le sugerí que hablara con DIOS. Se sentó, oró y pudo dormir en paz. Ya no necesitó otro abrazo para calmarlo.
Todavía me asombra la sinceridad del corazón de un niñito — la capacidad de simplemente confiar en DIOS. Al terminar de orar, mi hermano creyó verdaderamente que DIOS lo había escuchado y lo guardaría durante la noche. 
Como adulta, cuando me enfrento a miedos e incertidumbre, viene a mi memoria aquel momento. Vuelvo a recordar que debo confiar en DIOS con todo mi corazón y preocuparme menos, creer que DIOS me cuida en cada circunstancia de la vida.
He aprendido a dejar que DIOS se ocupe de aquello que yo no puedo controlar. Cuando lo hago, DIOS me concede paz.
OREMOS: Amado DIOS, ayúdanos a tener el corazón de un niño, a confiar en que nos mostrarás el camino ante cada situación que nos atemoriza. Oramos como JESÚS nos enseñó: «Padre nuestro que estás en el cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan cotidiano. Perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores. Y no nos dejes caer en tentación, sino líbranos del maligno» (Mateo 6:9-13, NVI). Amén.
Sra. Julia Kartini /(Yakarta Rayo, Indonesia)

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jueves, 16 de julio de 2020

JESÚS ES QUIEN NOS GUÍA


Cada día seguiré a JESÚS.
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Enio
Meditación Diaria
JESÚS ES QUIEN NOS GUIA
El Aposento Alto
SALMOS 32:8 “Yo te voy a hacer que entiendas. Voy a enseñarte el camino que debes seguir, y no voy a quitarte los ojos de encima.”
Llegamos al parque cercano a la universidad donde estudia mi hijo mayor. Éste nos guió desde el estacionamiento de autos hasta la entrada de un sendero. Le pregunté si alguna vez lo había caminado. «No, pero simplemente lo seguiremos y veremos a donde nos conduce» respondió confiado.
De acuerdo, pensé mientras comenzábamos a caminar, pero preguntándome dónde nos encontraríamos al llegar al final. En algunos sectores la vegetación invadía el sendero y sólo se podía confiar en el paso que se veía frente a nosotros. Seguimos el sendero, confiando en que nos guiaría hacia algún lugar. ¡Así fue! Pasamos frente a algunos lugares hermosos y vimos algunos animales. Finalmente llegamos al fin, alegres y a salvo.
A veces nuestra vida es similar a avanzar por un sendero invadido de vegetación. Comenzamos ansiosos y confiados, seguros de que alcanzaremos nuestras metas y sueños. Pero en el viaje, nos podemos sentir confundidos sobre la dirección en que vamos. La única manera de seguir adelante es mantener un ojo atento al sendero que se abre frente a nosotros.
JESÚS nos lidera por los senderos de nuestras vidas y es nuestro guía en el viaje. A través de las Escrituras y de la oración, podemos transitar por la vida con confianza, CRISTO nos guía y nos lleva seguros hasta el final de nuestro viaje.
OREMOS: DIOS de Amor, ayúdanos a mantenernos en Tu camino. Danos el valor para seguirte allí donde nos llevas. En el amor de Cristo, amén.
Sra. Gilda Picioccio (Nueva Jersey, EE.UU,)
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DEL PÁNICO A LA PAZ

Confianza en DIOS
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Enio
Meditación Diaria
DEL PÁNICO A LA PAZ

SALMOS 23:4 “Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento.”

¿Qué es lo que te causa miedo?: ¿El subir a un avión? ¿Enfrentar una multitud? ¿Hablar en público? ¿Escuchar los resultados de exámenes médicos? ¿Tomar un nuevo trabajo? ¿Tomar un(a) cónyuge? ¿Conducir por la autopista? ¿La soledad?.
La fuente de tu temor puede parecerle pequeña a otros, pero a tí se te enfrían los pies, te hace saltar el corazón y te lleva la sangre al rostro.
Eso le pasó a JESÚS. Tenía tanto temor que sangró. Los médicos describen esta condición como hematidrosis. La ansiedad grave provoca que se liberen elementos químicos que rompen los capilares en las glándulas sudoríficas. Cuando ocurre esto, el sudor sale teñido con sangre. JESÚS estaba más que ansioso; tenía temor. El miedo es el hermano mayor de la preocupación.
Es notable que JESÚS sintiera tal temor. Pero qué bondad la SUYA al contárnoslo. Nosotros tendemos a hacer lo contrario. Disfrazamos nuestros miedos. Los ocultamos. Ponemos las manos sudorosas en los bolsillos, la náusea y la boca seca las mantenemos en secreto.
JESÚS no lo hizo así. No vemos una máscara de fortaleza. Escuchamos una petición de fortaleza. «Padre, si es Tu voluntad, quita esta copa de sufrimiento».
El primero en oír este temor es el PADRE. Pudiera haber acudido a SU madre. Podría haber confiado en SUS discípulos. Podría haber convocado una reunión de oración. Todo podría ser apropiado, pero ninguna otra cosa era SU prioridad. Se dirigió primero a SU PADRE.
Mil años antes, David exhorta a los temerosos que hagan lo mismo. «No temeré mal alguno». ¿Cómo podía David hacer tal afirmación? Porque sabía dónde poner los ojos. «Tú estarás conmigo; tu vara y tu cayado me infundirán aliento».
Ah, ¡qué tendencia la nuestra de acudir a cualquiera! Primero al bar, al consejero, al libro de autoayuda o al vecino amigo. JESÚS no. El primero en oír SU temor fue SU PADRE en los cielos. ¿Cómo soportó JESÚS el terror de la crucifixión? Primero fue al Padre con Sus temores.
Tú puedes hacer lo mismo con tus temores. No eludas los huertos de Getsemaní de la vida. Entra en éllos. Pero no entres solo. Mientras estés allí, se honesto. Se permite golpear el suelo. Se permiten las lágrimas, y si tu sudor se convierte en sangre, no serás el primero. Haz lo que JESÚS hizo: abre tu corazón, y se específico como Jesús lo fue. «Pasa esta copa», oró.
Díle a DIOS el número de tu vuelo de AVIÓN, cuéntale la longitud de tu discurso, dale a conocer los detalles del cambio de trabajo, etc., etc.ÉL tiene mucho tiempo, y también tiene mucha compasión. ÉL no piensa que tus temores son necios o vanos. ÉL ya pasó por éso. ÉL sabe cómo te sientes y lo que necesitas. Por eso condicionemos la oración como JESÚS lo hizo: «Si quieres… » ¿Quería DIOS? No le quitó la cruz, pero le quitó el temor.
No midas la altura de tu montaña; habla a AQUEL que la puede mover. En vez de llevar el mundo a tus espaldas, háblale al que sostiene el universo en SUS manos.
Tener esperanza es mirar hacia adelante. Mientras corremos la carrera de la vida terrenal, se nos exhorta a mirar a JESÚS. Ahora bien, ¿hacia dónde estás tú mirando?
OREMOS: Me acerco a TÍ SEÑOR para pedirte que me ayudes en las pruebas y dificultades. Gracias SEÑOR porque escuchas nuestras oraciones, y que se haga TU voluntad. Gracias por las muestras de TU amor. 
En el nombre de CRISTO JESÚS, amén.
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