sábado, 4 de abril de 2015

LA FELICIDAD

La raíces de la felicidad.
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Bendiciones,
Enio.
Meditación Diaria  
LA FELICIDAD
LUCAS 11:28 “Felices sean más bien —contestó Jesús— los que oyen la palabra de DIOS y la obedecen”.
A veces la felicidad se torna tan elusiva que pensamos que los finales felices son sólo cosa de los cuentos de hada. Siempre estamos esperando que vamos a poder vivir “felices para siempre” pero no hemos terminado de salir de una prueba cuando nos llega otra quizá un poco más difícil. Parte del problema es que asociamos las pruebas y dificultades con la infelicidad.
Nuestro concepto de una vida feliz es una vida libre de preocupaciones en completa paz y tranquilidad. Éste sí es un concepto sacado de los cuentos de hada. No hace falta estar libre de pruebas y tropiezos para ser feliz puesto que la felicidad del hijo de DIOS no depende de las circunstancias que lo rodean sino de la fortaleza de la relación que mantiene con DIOS.
Un ejemplo de ello lo encontramos en el relato de la tormenta que se presentó cuando el Señor Jesús y sus discípulos cruzaban el lago de Genesaret en una barca. Mientras que los apóstoles estaban todos desesperados por la intensidad de las olas que amenazaban con voltear la embarcación, el Señor Jesús dormía plácidamente en la cubierta de la nave. 
Otro ejemplo nos lo da el apóstol Pablo cuando escribe.“Sé lo que es vivir en la pobreza, y lo que es vivir en la abundancia. He aprendido a vivir en todas y cada una de las circunstancias, tanto a quedar saciado como a pasar hambre, a tener de sobra como a sufrir escasez.” Dejemos pues de pensar que nuestra felicidad depende de lo que seamos o no seamos o de lo que tengamos o no tengamos. Nuestra felicidad sólo depende de nuestra relación con DIOS y de cuánto le hayamos permitido al Señor Jesús controlar nuestra vida. ¡DIOS tiene preparado para nosotros un verdadero final feliz!
¡Sólo a DIOS sea la gloria!
Leer en sus Biblias, los siguientes principios bíblicos sobre la felicidad
Juan 15:5           No podemos encontrar nuestra propia felicidad.
Salmo 40:4         Feliz es aquel que confía en DIOS.
Salmo 1:1           Consejo de malos y camino de pecadores no significa felicidad.
Salmo 32:1         Solamente es feliz aquel cuyas iniquidades son perdonadas.
Salmo 112:1       Feliz aquel que guarda los mandamientos de DIOS.
Apocalipsis 1:3    Bienaventurado el que lee, y los que oyen las palabras de esta                                profecía, y guardan las cosas en ella escritas: porque el tiempo                               está cerca.

ORACIÓN: Necesito y deseo intensamente que mi relación Contigo Señor, sea genuina, pues se que en Ti puedo hallar la felicidad. Te ruego en este día me muestres cuáles son las raíces de mi infelicidad y revélame lo que esta torcido en mi corazón. Te pido ahora que me ayudes a hacerme tiempo para estar contigo diariamente, leyendo tu preciosa Palabra, ese regalo de amor que me has dado. Oro para que todo lo que vayas a decirme quede grabado en mi corazón y en mi mente, a medida que alcanzo una mayor comprensión de Quién eres Tú y de lo mucho que me amas. ¡Gracias Señor! En el nombre de Jesús, amén.

viernes, 3 de abril de 2015

EL CORDERO DE DIOS

ÉL tomó nuestro lugar en la cruz.
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria… Viernes Santo 
EL CORDERO DE DIOS
2a CORINTIOS 5:21 “Al que no cometió ningún pecado, por nosotros DIOS lo hizo pecado, para que en El nosotros fuéramos hechos justicia de DIOS.’’
Jesús es llamado por varios nombres: Mesías, Señor, Cristo, Rabí, Maestro, pero el menos familiar para el mundo de hoy es el de Cordero de DIOS. Puesto que la mayoría de nosotros no tenemos antecedentes judíos, nuestra comprensión de este título es limitada. Pero los israelitas de aquel tiempo entendían el significado de este nombre. Los corderos eran para el sacrificio. 
DIOS siempre ha tratado con el pecado por medio de la sangre de sacrificios. Cuando Adán y Eva pecaron, un animal fue sacrificado para cubrir la desnudez y la vergüenza de dos personas (Génesis 3.21). En la primera Pascua, cada familia cubrió el umbral de la casa con la sangre de un sacrificio (Éxodo 12.1-7). Más tarde, un macho cabrío era sacrificado para expiación de toda la nación (Levítico 16.15). Ahora, en Juan 1.29, vemos el sacrificio máximo —del Cordero que quita los pecados del mundo—.
Normalmente, los logros más impresionantes de una persona se realizan mientras ella vive, pero piense en lo que Jesús logró con su muerte. Así como animales inocentes habían muerto en lugar de los culpables, también Cristo dio su vida perfecta por la humanidad pecadora.
En la cruz Jesús no solamente estaba cumpliendo con todo lo que el Padre le había pedido que hiciera; sino que estaba también ocupando el lugar que nos correspondía a nosotros como castigo por nuestros pecados. Asumió la responsabilidad total por todos nuestros pecados, y recibió el castigo que merecíamos. Mientras colgaba en la cruz, el juicio y la ira de DIOS se derramaron sobre ÉL, no sobre nosotros. Así, Jesús cumplió en forma completa y perfecta todo lo que hacía falta para que nosotros recibiéramos el perdón de nuestros pecados. ¡Nuestra salvación está consumada gracias a Jesús!
Puesto que estamos limitados por nuestras mentes y sentidos humanos, no podemos comprender por completo todo lo que el Cordero de DIOS soportó para darnos la salvación. Pero sabemos lo suficiente para entender que le debemos nuestras vidas. ÉL tomó nuestro lugar en la cruz; démosle, entonces, el primer lugar en nuestros corazones.
Que en este día pienses con profundidad en cuánto DIOS te ama, y en lo que estuvo dispuesto a hacer para recibirte como hij@ suy@ para siempre.

ORACIÓN: Gracias Padre Celestial por el gran amor que Tu tienes al dar a tu hijo unigénito para que todo aquel que cree, no se pierda más tenga vida eterna. En el nombre de Cristo, amén.

jueves, 2 de abril de 2015

LAVADOS Y LIMPIADOS PARA SERVIR AL MAESTRO

Gracias Señor por las muestras de Tu amor.
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Bendiciones,
Enio
MEDITACIÓN DIARIA
LAVADOS Y LIMPIADOS PARA SERVIR AL MAESTRO
JUAN 13:34  "34 Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros. 35 Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos."
Esta no era la primera fiesta pascual de los discípulos, pero sería la última con su Maestro. Sin embargo, ellos no lo sabían cuando se reunieron en el aposento alto para la cena. El Séder les recordaba la sangre untada sobre las puertas de las casas de sus antepasados. La presencia de esa sangre había salvado a los hebreos del ángel de la muerte (Éx 12.23), y convencido a Faraón de dejarlos salir de Egipto y de la esclavitud. Los discípulos no entendían que su Maestro era el Cordero del sacrificio cuya sangre sería untada pronto por todos sus corazones. Su sangre los haría libres para siempre, y también a nosotros, de la esclavitud al pecado y la muerte.
Mientras se servía la cena, Jesús se puso de pie. Todos los ojos le siguieron mientras se quitaba su manto y se ceñía una toalla a la cintura. Los hombres estaban intrigados por lo que Él estaba haciendo, pero no se atrevieron a preguntar. Después de llenar una palangana con agua, el Señor se arrodilló y comenzó a lavar los pies del primer discípulo. Después se movió al siguiente, y luego a cada uno de los demás.
¿Había perdido Jesús el juicio? Los discípulos intercambiaron miradas nerviosas y se retraían cuando las manos de su Maestro tocaban sus pies. ¿Cómo podía Él rebajarse y hacer una acción tan indigna y humilde? Ellos nunca habían imaginado hacer una cosa así. “Por favor, no lo hagas”, quisieron decirle. “Deja que un sirviente haga esto”.
Pedro, siempre el vocero, trató de detenerlo. Jesús le aseguró que algún día lo entendería, pero que, por ahora, debía dejar que hiciera el lavamiento. En ese caso, también las manos y la cabeza, dijo Pedro. Pero Jesús le dijo que solamente sus pies necesitan ser lavados, puesto que ya se había bañado para la celebración.
Jesús sabía, por supuesto, que uno de estos amigos no estaba limpio. Durante tres años, Judas había visto a Jesús personalmente, sirviendo, enseñando y amando. Pero, a pesar del privilegio de ser testigo de todo esto, Judas tenía sus propios planes y prioridades. Así pues, con los pies recién lavados por las manos de DIOS, el traidor guiaría pronto a los soldados y a los funcionarios religiosos adonde podían arrestar al Señor.
Jesús lavó los pies de los discípulos para darnos un ejemplo de amor y servicio. Cuando dijo que los discípulos no eran mayores que su Maestro, Él también nos tenía a nosotros en mente. Sin que hubiese ninguna razón para ser humilde, Jesús nos dio un ejemplo de humildad. Él nos manda a hacer lo mismo por amor a Él y a los demás.
Una noticia así puede ser tan difícil de tragar como las hierbas amargas del Séder. Ante una habitación llena de pies que necesitan ser lavados, ¿qué tan dispuestos estamos a ceñir nuestras toallas? Para nosotros, servir puede significar llevar a una cita médica a una persona anciana, visitar regularmente a los enfermos, ayudar a una madre soltera con el cuidado de sus hijos o reparar cosas en su casa. En esta Pascua, que podamos llegar hasta otros con manos dispuestas y corazones limpiados por la sangre del Maestro.
— LeAnne Benfield Martin
ORACIÓN: Ayúdame Señor a cumplir tu nuevo mandamiento y gracias por las muestras de Tu amor. En el nombre de Cristo, amén.

JESÚS LAVA LOS PIES DE SUS DISCÍPULOS
13 Era antes de la fiesta de la Pascua, y Jesús sabía que había llegado la hora de que él dejara este mundo para ir a reunirse con el Padre. Él siempre había amado a los suyos que estaban en el mundo, y así los amó hasta el fin.
2-4 El diablo ya había metido en el corazón de Judas, hijo de Simón Iscariote, la idea de traicionar a Jesús. Jesús sabía que había venido de Dios, que iba a volver a Dios y que el Padre le había dado toda autoridad; así que, mientras estaban cenando, se levantó de la mesa, se quitó la capa y se ató una toalla a la cintura. Luego echó agua en una palangana y se puso a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que llevaba a la cintura.
Cuando iba a lavarle los pies a Simón Pedro, éste le dijo: —Señor, ¿tú me vas a lavar los pies a mí?
Jesús le contestó: —Ahora no entiendes lo que estoy haciendo, pero después lo entenderás.
Pedro le dijo: —¡Jamás permitiré que me laves los pies!
Respondió Jesús: —Si no te los lavo, no podrás ser de los míos.
Simón Pedro le dijo: —¡Entonces, Señor, no me laves solamente los pies, sino también las manos y la cabeza!
10 Pero Jesús le contestó: —El que está recién bañado no necesita lavarse más que los pies, porque está todo limpio. Y ustedes están limpios, aunque no todos.
11 Dijo: «No están limpios todos», porque sabía quién lo iba a traicionar.
12 Después de lavarles los pies, Jesús volvió a ponerse la capa, se sentó otra vez a la mesa y les dijo:
—¿Entienden ustedes lo que les he hecho? 13 Ustedes me llaman Maestro y Señor, y tienen razón, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Maestro y Señor, les he lavado a ustedes los pies, también ustedes deben lavarse los pies unos a otros. 15 Yo les he dado un ejemplo, para que ustedes hagan lo mismo que yo les he hecho. 16 Les aseguro que ningún servidor es más que su señor, y que ningún enviado es más que el que lo envía.17 Si entienden estas cosas y las ponen en práctica, serán dichosos.

EL NUEVO MANDAMIENTO

31 Después que Judas hubo salido, Jesús dijo: —Ahora se muestra la gloria del Hijo del hombre, y la gloria de Dios se muestra en él. 32 Y si el Hijo del hombre muestra la gloria de Dios, también Dios mostrará la gloria de él; y lo hará pronto. 33 Hijitos míos, ya no estaré con ustedes mucho tiempo. Ustedes me buscarán, pero lo mismo que les dije a los judíos les digo ahora a ustedes: No podrán ir a donde yo voy. 34 Les doy este mandamiento nuevo: Que se amen los unos a los otros. Así como yo los amo a ustedes, así deben amarse ustedes los unos a los otros. 35 Si se aman los unos a los otros, todo el mundo se dará cuenta de que son discípulos míos.



¿PUEDES AMAR COMO DIOS TE AMA?

Gracias por TU amor…
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
¿PUEDES AMAR COMO DIOS TE AMA?
1a CORINTIOS 13:4-7 “El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta.”
Esta es una historia muy conocida pero vale recordarla hoy: En una ocasión un anciano llegó a una clínica para que le curaran una herida en una mano. Mostraba mucho apuro porque, según dijo, estaba atrasado para un compromiso. Mientras lo curaba, el joven médico le preguntó el motivo de su prisa, y él dijo que necesitaba ir a un asilo de ancianos a tomar el café de la mañana con su esposa que estaba internada allí hacía bastante tiempo. Su esposa sufría de “Alzheimer” en estado bastante avanzado.
Mientras terminaba el curetaje, el médico le preguntó si élla no se preocuparía porque él estaba retrasado. “No”, dijo él. “Ella ya no sabe quién soy yo. Hace casi cinco años élla ni me reconoce.”
Intrigado, el médico le preguntó: “Pero, si élla ya no sabe quién es usted, ¿por qué esa necesidad de estar con ella todas las mañanas?” El anciano sonrió, dio una palmadita en la mano del médico y le dijo: “Es verdad, élla no sabe quién soy yo, pero yo sí sé quién es élla.” Mientras el anciano salía de prisa, el joven médico, emocionado pensaba: “Ésta es la clase de amor que me gustaría encontrar en la vida.”
El pasaje de hoy describe el amor verdadero desde el punto de vista de DIOS, quien inspiró al apóstol Pablo a escribir esta carta a los cristianos de Corinto. Ciertamente no es fácil encontrar en este mundo esta clase de amor, porque sus características van más allá de todo entendimiento y todo sentimiento humano. Es un amor que no puede ser expresado por nuestra naturaleza carnal. Es el amor que se manifestó cuando DIOS envió a su hijo Jesucristo para que muriese en la cruz en lugar de cada uno de nosotros.
Y ese amor de DIOS es tan infinito, tan imposible de describir con palabras, que el apóstol Juan simplemente pudo escribir: “Porque de tal manera amó DIOS al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda mas tenga vida eterna.” (Juan 3:16) ¿Cómo describir el amor de un padre que sacrifica a su único hijo por salvar a aquellos que lo rechazaron desde un principio?
Y de esta manera DIOS nos exhorta a amar a los demás. En el Sermón del Monte, Jesús dice a sus discípulos: “Oísteis que fue dicho: Amarás a tu prójimo, y aborrecerás a tu enemigo. Pero yo os digo: Amad a vuestros enemigos, bendecid a los que os maldicen, haced bien a los que os aborrecen, y orad por los que os ultrajan y os persiguen.” (Mateo 5: 43-44).
Es muy fácil que amemos a aquellos que han sido buenos con nosotros. Pero, ¿amar a los que nos han herido? Jesús nos exhorta a amar de esta manera porque primero ÉL dio el ejemplo. En los momentos más difíciles y dolorosos de su vida, mientras sufría el indescriptible dolor de la crucifixión, Jesús clamó al cielo, diciendo: “Padre, perdónalos, porque no saben lo que hacen.” (Lucas 23:34).
Este es el verdadero amor, aquel que hace que nos olvidemos de nosotros mismos y pensemos primero en los demás. Sólo el Espíritu Santo puede poner en nosotros este amor tan puro que viene de DIOS, porque DIOS es amor.
Muchos países celebran, el 14 Febrero, el "Día del Amor y la Amistad" también llamado el "Día de los Enamorados". Hagámonos el propósito de celebrarlo nosotros mostrando al mundo el precioso amor de nuestro DIOS. Expresemos ese amor con nuestras palabras y acciones aún a aquellos que, de alguna manera, nos han herido. Para éllo es necesario que busquemos más el rostro del Señor en oración y leamos y meditemos más en Su Palabra. Pide a DIOS que Su Espíritu Santo produzca en tí su fruto. Entonces podrás amar de la manera en que ÉL te ama.

ORACIÓN: Amante Padre Celestial, reconozco que por mis propias fuerzas nunca podré amar a los demás como Tú deseas que los ame. Lléname de tu Santo Espíritu, y que en mí se manifieste su fruto para que yo pueda amar aún a aquellos que me han herido u ofendido. Te lo pido en el nombre de Jesús, Amén.

miércoles, 1 de abril de 2015

TESORO ENTERRADO

Un tesoro tan grande…
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria    
TESORO ENTERRADO
SALMOS 119:18 “Abre mis ojos, y miraré las maravillas de tu ley.”
Al haber crecido en la zona rural de Missouri, donde vivió el bandido norteamericano Jesse James (1847–1882), mis amigos y yo estábamos convencidos de que él había enterrado un tesoro cerca. Recorríamos los bosques soñando con encontrar una alforja o algún otro tesoro. Solíamos ver a un anciano que cortaba leña con un hacha enorme.
Durante años, vimos que este misterioso «hachero» recorría penosamente las carreteras buscando latas de bebidas, su único tesoro. Después de cambiarlas por dinero, regresaba a su ruinosa casucha, sin techo y despintada, con una botella en una bolsa de papel marrón. Luego de su muerte, sus familiares encontraron fajos de dinero guardados en su destartalada casa.
¿Qué dirías tú si de pronto encontrases un tesoro enterrado en tu propia casa?  ¡Tal vez eres rico y no lo sabes! Existe una riqueza que ningún ladrón te podrá quitar, ni por la que tú necesitas pagar impuestos: es espiritual, está a tu alcance y te hará tener una vida abundante y muy feliz. Este tesoro es la Sagrada Escritura, La Biblia, la eterna Palabra de DIOS. La paz espiritual, el consuelo, el ánimo, la esperanza y los consejos que recibimos de este Santo Libro, son joyas muy valiosos.
Trescientas sesenta veces se nos repiten las palabras: "No temas". Además de sus 31.000 promesas, la Biblia responde claramente a los más variados interrogantes que se hace el hombre; y la orientación sobre el pasado, el presente y el futuro, abren ante nuestros ojos una nueva dimensión y una amplia visión panorámica del propósito de DIOS para nuestras vidas.
Como el hachero que desconocía el tesoro que tenía, los creyentes, a veces, ignoramos partes de las Escrituras. Olvidamos que debemos utilizarla en su totalidad; que cada pasaje está incluido en el canon por un motivo. ¿Quién sabía que el libro de Levítico tiene un tesoro enterrado tan valioso? En siete eficaces versículos del capítulo 19*, DIOS nos enseña a proveer para los pobres y los desvalidos, sin quitarles la dignidad; a manejar nuestros negocios con ética; y a respetar al Señor en nuestra vida cotidiana. Si tan solo unos versículos pueden contener un tesoro tan grande, piensa en todo lo que podría ser nuestro si buscáramos en la Biblia todos los días.
ORACIÓN: Te doy gracias Señor, por Tu Palabra, que me es más preciosa que el oro. Es lámpara que ilumina mi senda y pan que alimenta mi alma; es agua que refresca y purifica mi espíritu, es espejo que me muestra como soy y espada en mis luchas. Gracias por el poder tan extraordinario que hay en élla, y que está a mi disposición. Te ruego aumentes en mi corazón hambre y sed de Tu Palabra, y te reveles a mí por medio de ella. En el nombre de Jesús, amén.
          
LECTURA BIBLICA: *Levítico 19:9-15
9 »Cuando llegue el tiempo de la cosecha, no sieguen hasta el último rincón de sus campos ni recojan todas las espigas que allí queden.
10 »No rebusquen hasta el último racimo de sus viñas, ni recojan las uvas que se hayan caído. Déjenlas para los pobres y los extranjeros. Yo soy el Señor su DIOS.
11 »No roben. »No mientan. »No engañen a su prójimo.
12 »No juren en mi nombre sólo por jurar, ni profanen el nombre de su DIOS. Yo soy el Señor.
13 »No explotes a tu prójimo, ni lo despojes de nada.  No retengas el salario de tu jornalero hasta el día siguiente.
14 »No maldigas al sordo, ni le pongas tropiezos al ciego, sino teme a tu DIOS. Yo soy el Señor.
15 »No perviertas la justicia, ni te muestres parcial a favor del pobre o del rico, sino juzga a todos con justicia.