miércoles, 20 de agosto de 2014

Nuestra maratón…

Nuestra maratón…
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
CÓMO CORRER LA CARRERA DE LA FE
Charles Stanley
HEBREOS 12: 2 “Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe”
Los corredores en un maratón deben seguir una ruta claramente marcada. Supongamos que uno de los atletas decide tomar su propia ruta. Recorre los 42 kilómetros y pone su línea de llegada en el mismo punto de la oficial, pero corre a través de vecindarios con menos colinas y menos concurridos. Su plan le parece excelente a él, pero cuando cruza la línea de llegada, no le estará esperando ninguna cinta o medalla. ¡Lo que hizo esa persona es una tontería!
Sin embargo, los creyentes caen en esta trampa cuando deciden cuál será el curso que tomarán sus vidas, en vez de correr la carrera que DIOS dispone. Cuando nos sometemos a Su voluntad, haciendo lo que ÉL dice y yendo donde ÉL dirija, nos mantenemos en el camino correcto. Pero en el momento que volvemos a nuestros viejos hábitos y comenzamos a tomar decisiones basadas en nuestro propio criterio, tomamos un camino alejado de ÉL.
Para los creyentes, la línea de llegada es la misma —el cielo—, ya sea que corran la carrera a la manera de DIOS, o su manera. Pero la diferencia estará en lo que habremos de mostrar por toda la energía invertida para llegar allí. Nadie quiere mirar atrás y decir: “Verdaderamente, no logré nada de valor”.
No importa cuán grandiosa sea la herencia que alguien deje, lo único realmente duradero y que vale la pena son las cosas que hicimos para el Señor y en el poder de Su Espíritu.
Por fortuna, no importa cuán lejos nos apartemos de la ruta, el Espíritu Santo sigue presente. ÉL nos recuerda el camino correcto, como también el poder a nuestra disposición para volver a élla y perseverar. La ruta ya está marcada, y tu sabes lo qué tienes que hacer.
Corre la carrera que tienes por delante, y termina bien.

ORACIÓN: Ayúdame Señor a correr por el camino correcto, agradándote permanentemente en todas mis acciones. Por Cristo Jesús, amén.

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