sábado, 22 de septiembre de 2018

TIEMPO DE PLANTAR

Todo lo que sembramos, lo tenemos que cosechar, con consecuencias.
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Bendiciones,
Enio
Meditación Diaria
TIEMPO DE PLANTAR
Nuestro Pan Diario
**Leer Gálatas 6:6-10
GÁLATAS 6:10a “Por eso, siempre que podamos,
hagamos bien a todos…”
En este preciso momento, en algún lugar en el mundo, algún agricultor está echando semillas en la tierra. Pronto esas semillas comenzarán a cambiar en el lugar donde fueron plantadas. El suelo cuidadosamente preparado que hoy parece árido se convertirá en un campo listo para la cosecha.
De igual modo, los buenos propósitos que hicimos hace varios meses, al comienzo del año nuevo, pueden ser semillas echadas para alterar el paisaje de la vida para los demás y para nosotros mismos.
Esta oración de San Francisco de Asís es un poderoso modelo de este anhelo de traer un cambio positivo a este mundo en sufrimiento:
“Señor, haz de mí un instrumento de Tu paz.
Donde haya odio, déjame plantar amor;
Donde haya daño, perdón;
Donde haya duda, fe;
Donde haya desesperación, esperanza;
Donde haya tinieblas, luz; y
Donde haya tristeza, gozo.”
El agricultor que siembra trigo jamás se sorprende cuando brota la espiga del suelo donde ha sido plantada.  Así es la ley universal de la siembra y la cosecha: “No se engañen ustedes: nadie puede burlarse de DIOS. Lo que se siembra, se cosecha.” (Gálatas 6:7).
Nuestra naturaleza pecaminosa dice: “Complácete, deléitate”, mientras que el Espíritu nos insta a agradar a DIOS. 
Hoy es tiempo de plantar. DIOS ha prometido: “A su tiempo segaremos, si no desmayamos”.  ¡Que DIOS te bendiga!  Siembra hoy lo que quieras cosechar mañana
OREMOS: DIOS mío, gracias por hacerme recordar mis promesas y los buenos propósitos que hice al principio de año. Ayúdame para que las haga realidad. En el nombre de Cristo, amén.
**Leer Gálatas 6:6-10
El que recibe instrucción en el mensaje del evangelio, debe compartir con su maestro toda clase de bienes.
No se engañen ustedes: nadie puede burlarse de DIOS. Lo que se siembra, se cosecha. El que siembra en los malos deseos, de sus malos deseos recogerá una cosecha de muerte. El que siembra en el Espíritu, del Espíritu recogerá una cosecha de vida eterna. Así que no debemos cansarnos de hacer el bien; porque si no nos desanimamos, a su debido tiempo cosecharemos. Por eso, siempre que podamos, hagamos bien a todos, y especialmente a nuestros hermanos en la fe.
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1 comentario:

Liliana Palacios dijo...

Gracias Enio por compartir las meditaciones con nosotros. Gracias por ayudarnos.Bendiciones!!!